jueves, 1 de mayo de 2014

ROLANDO BLANCO PASCUAL



De Puerto Padre, Cuba


FINAL DE UN VIAJE 

Siento furor de mañana
con un expreso objetivo
al sentirme fiel cautivo
entre abrazos en mi Habana . 

Suspiros de una campana
por aquel cuerpo atractivo
triste el sentir vibra activo
por el fin de la semana .

Múltiples muestras de afecto.
Temprana la brisa azota ,
devora un amor perfecto .

Restringido, el tiempo agota
por un manual imperfecto,
la esperanza queda rota . 

Rolando Blanco Pascual

Derechos Reservados

JOSÉ VALLE VALDÉS




De Regla-La Habana, Cuba

ABSURDAMENTE POSIBLE

Recluido en tus ojos
he dibujado
lo armónico de tu desnudo,
desafiante y sencillo.

Predominio de tu cuerpo soy, 
por la esencia de cada instante
en que me asciendes,
salvándome
de este mundo enajenado.

Sobre tu vida y mi nieve
reparo hoy tu figura,
surgiendo tan grave, tan extensa, 
tan absurdamente posible,
a esta delirante metáfora.


JOSÉ SÁNCHEZ HERNÁNDEZ



De Cumanayagua, Cuba

AUTOPASE

Más allá del fútbol hay otras noticias del sur,
otra cancha, un tiro de esquina (sin empujones?),
apenas desmarcado de la dicha y los gritos fanáticos.
Siempre habrá noticias del sur,
otro Cancerbero, alguna meta enceguecida que alivie tus pasos.
Pero no otro esplendor. 
Para que haya otro esplendor, 
otra barricada en tu noche, tendrías
que desmarcarte en la zona dudosa del corazón,
sudar la camiseta del cielo y patear el mundo,
mal redondo y mal repartido,
bien lejos de las fronteras del miedo y la estulticia.

Más allá del fútbol hay otro espejismo,
otro mar sin islas endeudadas,
un follaje de vidrios colgando del porvenir.
Siempre habrá un espejismo,
otro mar, algún evento que corte la respiración.
Pero no otro amor.
Para que haya otro amor, deberán 
rezar de espalda los dictadores, crecer luciérnagas de nieve
en el jardín de mi abuela contando sus hijos y el aborto del horizonte;
tendría que iluminarse este túnel del alma que las leyes ensucian
y el calamar de la tarde balbucea entre falsos rones.

Siempre habrá ruinas circulares, y rectas 
y sin gloria. 
Pero a pesar de las noticias del sur y el esplendor impensado,
del espejismo y el amor cotidiano y extraño,
o por todo, y más,
debes anotar el gol de tu vida
antes que los oscuros jueces levanten su roja bandera,
y te marquen un fuera de juego
en este largo y tortuoso lateral izquierdo.

José Sánchez Hernández
Derechos Reservados de autor

TONY CANTERO SUÁREZ


De Santísima Trinidad-La Habana, Cuba

SIN MÁS MOTIVOS

Cuando yo vuelva a besarte abriré el cielo, para que me lluevas tu sobre mi cuerpo, cuando me beses tú no habrá más tiempo, pues la luz se apagará ante tu embeleso, inmolada ante el encuentro sin más miedos. Y los dos nos fundiremos en un juego, en la tierna incertitud del desespero. Con tus labios y mis labios miel haremos, nuestras bocas gritarán que está lloviendo, que llegó la hora de amarnos que queremos.

– Que caliente sentirás tu pecho, con las gotas sin paraguas que hoy te riego, caminando hacia donde me lleve el sueño, esperando a amanecer bajo tus senos.

Cuando vuelvas a mi carne verás lejos, por mi ojos mirarás a mis adentros, en el fondo encontrarás tu bello cetro; y en mil partes mi dulce corazón ciego. Cuando yo vuelva a besarte en el silencio, mi recuerdo surgirá entre tus mareos, gemirás, despertarás, ondularás y entre mis rezos, tus uñas me clavarás pidiendo vuelo. Y entre alientos nos daremos los más tiernos, los más locos, los más ávidos, los nuevos.

– Los robados, los mordidos, los malignos, los que montan sin alas al infinito; y probaremos los mismos que nos dimos, cuando nos vimos aquí, tu y yo sólitos.

– Vuelve ya mi dulce flor, te necesito, pues sin ti la vida doy y sin quererla me la quito, vuelva ya mi ruiseñor, mi verso lindo, mi guitarra, mi pregón, mi amor divino.

– Para llenarte de albor y bellos trinos, para darteme cual soy, sin más motivos; y que a la vueltas del adiós, ya sin más tiempo, nos besemos hasta que vuelvas de nuevo.


ÓLEO AL PONIENTE

 Estoy pintando el poniente del día en que el sol resbala
sobre cascadas de besos, llenas de hiedras sonriendo y
embelesadas. Mirando lluvias de tórtolas y de ruiseñores
bohemios que sobre las piedras bailan; un pas de deux
que desarma, a ritmo de Jazz y Salsa…

Voy dibujando un sendero que lleva al centro del cielo
donde hay un jardín homérico, bordado todo de flores
con pétalos rojo nervios coronados azul gracia; como
en los cuentos de hadas mágicas, que me contaba mi
abuelo (…)

Le estoy dejando a las letra con mi nombre y apellido,
un torbellino de estilos y de rimas sé que escapan
hasta mis dedos con vicios; que escriben versos del
alma para pensares eclécticos, con preciosismo y
sentidos.

Los dejo en oro fundido vertidos sobre un lago
hirviente donde se pierden las almas embadurnadas
de almendros, y de nueces en torrentes; dándose
besos al alba, sin que frunzan las sienes (…)

Y de hojas verdes con ritmos con los que incienso les
hice, cuando se estaban bronceando en nidos de
codornices, que enamoran por el pico; entonando
cantos bardos detrás de unos pinos hércules que hay
en el campo del limbo (…) ¡Por ando encendido!

Por allá anda perdido el espíritu de mi niño, lleno de
amor y delirios. Lleno de sueños cumplidos y de otros
que no duermen, u estoy pensando a pulirlos dejando
cuentos que enseñen; y hagan soñar con leerme, a
quien no duerma conmigo (…)

Le estoy dejando a las letra con mi nombre y apellido
un torbellino de estilos y de rimas sé que escapan hasta
mis dedos con vicios; y escribo versos del alma con
preciosismo y sentido, cultivados en canteros fértiles,
pintados de mil delirios.


ALICIA ESPERANZA NAVARRO



De La Habana, Cuba
Reside en Miami, EE.UU

UNA PEQUEÑA CAJITA

Se encerraba el alma
en una pequeña cajita
no podia volar
la avecilla
tenía las alas cortadas..
protegía
su frágil cuerpecito…
encerrándose en esa cajita…
pues temerosa
entre lágrimas se escondía
pues no sabía
que no todas eran como ella.
y se sintió azotada
por la decepción

Aunque la pobre avecilla
no se daba cuenta
que la cajita
un agujero tenía
calló entonces
en el vacío
de donde quizás
no pueda escapar…

Alicia Esperanza Navarro
Derechos reservados...

UN TRIBUTO A LA INOCENCIA…
A LA CANDIDEZ
Y LA TRANSPARENCIA…

JOSÉ MIGUEL GARÓFALO HERNÁNDEZ


De Cuba


RELATO CORTO, A LA MODALIDAD DE MINICUENTOS.

Está Ray Bradbury entrando a un cohete de la Nasa listo para despegar a Marte. Se escabulle de los securetes y queda oculto en la nave. No es el escritor, es un clon del famoso literato de ciencia ficción, que observa en su residencia en Los Angeles todos los acontecimientos.
La nave despega, hace un viaje exitoso. Al clon de Bradbury le espera un inesperado recibimiento, que confirma sus vaticinios de seres inteligentes en el planeta vecino.
Una comitiva de hombrecito verdes lo conduce por tuneles a la ciudad subterránea.
Bradbury observa en su computadora de bolsillo el episodio que falto en sus relatos. Para su sorpresa le explica el anfitrión, que por cierto tiene algunos rasgos terrícolas, que es su hijo natural. Lo abraza y le explica que en su viaje a Marte en uno de sus relatos deL libro Cronicas Marcianas, tuvo una relación con su madre y es abuelo de cinco marcianitos. 
Al clon se le humedecen los ojos. Bradbury llora de emoción en su butaca de California.

Cape Coral, Florida-Georgia Line
Derechos Reservados de autor


JOSÉ MIGUEL HERRERA MASO (DUMEY CORZO)


De La Habana, Cuba
Reside en Estados Unidos

TÚ  QUE SABES AMAR 

Tú qué dices saber amar,
Trae contigo tu candor,
Llénate de luz y de calor
Conviértete en mariposa,
Y anda de rosa en rosa,
Impregnándote del olor,
Y del cielo baja el color,
De un inmenso arcoiris,
Polen de abeja de mar,
La cara de la diosa Osiris.
Tú qué dices saber amar,
Comparte con las estrellas,
Aquellas que al irme velan,
Mis pasos al echarme andar.
Déjate los labios húmedos,
De nuestro último beso,
Siente al dormir mis dedos,
Tocando todo tú ser,
Y rendida déjate vencer,
Por un sueño de excesos.
Tú qué dices saber amar,
Extrañaras la soledad,
Me veras en todas partes,
Sin sentir una tortura,
Y extrañarás la locura,
La extrema oscuridad,
A la hora de amarte,
Y de volvernos acariciar.
Pero tú qué dices amarme,
Saber amar de verdad,
No debes tener vanidad,
Orgullo de caer y darme,
Más amor, para encontrar,
Más dulce tu realidad.
Tú qué dices saber amar,
Llega desnuda sin pudor,
Sin pensar dame tu amor,
Y así me podrás reclamar.
Por un beso, una mirada,
Un minuto, que perdiste,
Alguna palabra que errada,
Dije y que no mereciste.
Tú que sabes amar mujer,
Abrázame el alma y cura,
Mis deseos por todo tu ser,
Y calma en mí la locura.
No te sentirás ultrajada,
De unos besos traicioneros,
Te sentirás tu mujer amada,
Y yo sentiré que te quiero.
Tú que sabes amar mujer,
Deja que acaricie tu alma,
Y beber en ella la calma,
Que me causa todo tu ser.
Saber amar es también saber,
Cuando nos aman de veras,
Es soportar, y sentir el deber,
De esperar algunas primaveras.


José Miguel Herrera Maso