sábado, 1 de marzo de 2014

JOSÉ ANTONIO PÁRRAGA RIVAS




De Málaga, España
  
ESTAMPA  COSTUMBRISTA DE  LA  MÁLAGA  ANTIGUA

En las tardes calurosas del verano malagueño,
Con el cuerpo descansado con dos horitas de sueño
De una siesta que es sagrada en toda mi Andalucía,
Se paseaba la gente esperando la salía,
Por el parque o los loritos, en las tardes de corría.
Alrededor de las siete, se abre la Malagueta
Y un río de afortunaos, por tener cuatro pesetas
Que costaba la corrida en los tendidos del sol,
Paseando por el parque comentaban con calor,
Aquel lance del torero, de su miedo o su valor.
Los menos afortunaos que sólo pudieron ver
Media moneda de oro, que es todo lo que se ve
Desde aquel balcón que tiene Gibralfaro a la Caleta,
Buscaban por la Coracha, llegar a la Malagueta.
Mezclados con los de pago, enfilaban hacia el parque,
Comentando con orgullo los incidentes del lance.
Todos venían de los toros, aunque la misma corrida,
Unos la vieron entera y otros media y desde arriba.

¡...El agua fresca,
Fresquita el agua,
Quién quiere beber...!

Esta voz que dominaba los comentarios taurinos,
Recuerda al aficionao, que sólo llevaba vino,
El calor que había pasao.
Aquel tendido de piedra que miraba a sol poniente,
El humo de los cigarros, la apretura de la gente,
el pañuelo en la cabeza, cuatro nudos en los laos,
El bocadillo reseco con vino blanco regao,
Aquella voz le recuerda todo el calor y la sed
Que ha sufrido en la corrida, y el hombre, quiere beber
¡Agua!
El del agua lo ha escuchao, lo localiza al instante
Y le presenta el botijo con el pitorro pa lante.
Botijo de barro blanco, un capuchón de ganchillo
Lo proteja por la boca de las moscas o bichillos.
El hombre coge el botijo y con premura y destreza,
Lo levanta entre sus manos echando atrás la cabeza...
Abre sediento la boca al tiempo que del pitorro
Brota el agua cristalina, en un grueso y fresco chorro.
No desperdicia una gota, que en el arte de beber,
Saber beber en botijo su arte también.
¿Cuánto le debo?, pregunta. Deme usté la voluntad.
Y aquel hombre satisfecho porque acaba de apagar
La sed que lo devoraba, puede darle... hasta un real.

¡El agua fresca!...


A LA MUJER MALAGUEÑA

Dicen que cuando el Señor
hizo la tierra española
le parecía una reina
que nacía de las olas.

Y tomando la ocho perlas
más valiosas que tenía,
le fabricó una corona
y la llamó Andalucía.

Y tan contento se puso
cuando la hubo terminao,
que llamando a un angelillo,
le dió el siguiente recao.

Ma salio tan bonita
la tierra de Andalucía,
que quiero hacerle un regalo
pa los restos de la vía.

Quiero que toas sus mujeres
destaquen del mundo entero
y pa que no se te olvíe,
apaña pluma y tintero.

A la mujer sevillana,
le daremos simpatía,
y el talle como un clavel
a la mujer de Almería.

Que la mujer de Jaén,
tenga andares de princesa,
y ojazos negros y moros
a la mujer cordobesa.

Démosle a las granainas
belleza con picardía,
y Huelva y Cádiz se lleven,
el salero y la alegría.

Señor, dijo el angelillo,
Málaga se le ha olviao.
Yo no me olvío de na,
no me seas descarao,
Málaga es algo especial.

A ver, coge una mujer
y ponle to lo apuntao:
la belleza, la alegría,
los ojos ,la simpatía,
y to en un cuerpo perfecto,
ni mu grande, ni pequeña,

!Y ya tienes el modelo
de la mujer malagueña!





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