sábado, 1 de marzo de 2014

ANTONIO QUERO MATAS



De Málaga, España

SI YO FUERA UNA CALLE

Si  yo fuera una calle
ancha me querría,
jubilosa de conducir gente hasta la plaza.
Una brisa joven, alentadora,
me asistiría siempre con el viajero.
Iría, vendría,
como grato pensamiento,
con tiempo renovado, nuevo,
suficiente para el quehacer y el trato.
Lejos del desmayo yo sería
incansable como el mar
besando la orilla,
pues merece cada paso
se le preste atención
y se le rinda pleitesía.

Si yo fuera una calle
agradable paseo me haría,
por donde los niños en sus juegos
mil aventuras tendrían
y protegidos de inocencia,
amparados de ternura,
cosecharan hermosos sueños.
Los ancianos
con ojos chispeantes me verían
mientras gustoso les llevo de la mano
en su paseo de atardecer o matutino,
oyendo las historias de su vida,
los pormenores y detalles
de su ya larga travesía.

Si yo fuera una calle
quisiera que se me andara
con un respeto no impuesto,
con algo de mimo y recogimiento,
con ánimo abierto y frente despejada.
Siempre poblada de ecos risueños,
que las ilusiones me brotaran
sin esfuerzo,
y fueran las miradas
tan lindas como las flores
de mis ventanas colgadas.
Que todo aquel que llegara
sintiese su hogar presente,
nadie extraño por mucha gente,
ni perdido ni desamparado,
más bien amigo
al que con calor se recibe
y presto se le ofrece abrigo.

Si yo fuera una calle
sería de puertas sin llave,
abiertas para mitigar el hambre.
Calle de casas acogedoras
donde tener en cuenta
hasta el más mínimo detalle,
con zaguanes de sombras
pero todas reconfortantes.
Casas sin fantasmas del pasado,
sin miedos que apremiaran
sin dolores apretados,
sin llantos que no pudieran calmarse.

Si yo fuera una calle
sería festiva cada día,
algún motivo tendría
para celebrar algo alegre.
Arco Iris de colores
de una punta a la otra,
para una calle
que nunca reconocería la derrota.
Bandadas de palomas
llenando de vida el aire,
donde lenguas, razas y credos
se dan la mano unánime,
y hasta las piedras saben
que la verdad es de todos
y todos somos guías de alguien.

Si yo fuera una calle
llena de amor me querría,
preferida de enamorados y amantes,
por donde avanzaran sin cesar
parejas con un proyecto firme, consolidado,
un sólo corazón
en total unidad,
plenamente igualados.

Si yo fuera una calle
mi nombre sería Amor y Paz.


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