domingo, 1 de septiembre de 2013

SAMIA BULHOSEN



De México

ESA TARDE

Esa tarde...

Se tiñó el viento
del color de tus palabras
y tus palabras,
de la voz de una guitarra.

Se llenó el día 
de la luz de tu mirada
y tus ojos,
de dulzura de higos frescos.

Se entibió la lluvia
al caer sobre tu piel
y tu piel,
al contacto con mis besos...

(Todos Los Derechos Reservados, 2009)


ERLIN ESPINOSA PAZ


De San Cristóbal de las Casas, México

DEL AYER

Días extrañándote, noches contigo, de amistad que
se vuelve amor, de caricias que terminan
en besos, de palabras que se convierten en versos.

De tu piel tersa y húmeda construyo 
mi aposento, a conversaciones largas 
siempre le llega una pausa, las miradas comienzan 
y las sonrisas hablan.

Momentos de obscuridad, donde no se ve nada, soló 
el resplandor de tu belleza me acompaña.

Amaneceres agitados, donde aun se siente
el suave olor de tu piel, besos, caricias y versos.
recuerdos como si fuese sido del ayer.

Erlin Espinosa Paz
Derechos Reservados

FRANCISCO MÉNDEZ


"Bienaventurados los fuertes porque poseerán la tierra, malditos los débiles porque llevaran el yugo" 
Francisco Méndez
De Torreón, Monterrey-México

 UNA TARDE DEL MES DE JULIO

Una tarde del mes de julio
He visto el sol bajo una lluvia
mordaz.
Luz emanada de una rosa.
Sonrisa que se apodera del viento
y viaja hasta donde no se oye el silencio.

Una tarde del mes de julio
sin indicios de sombra.
Una tarde lluviosa
que cantaba tu nombre.
Tus ojos cafés me veían
y me entregaban su poesía sin el limite de las palabras.

La voz de tu piel
me gritaba con la fuerza de las pasiones de una vida
y tu rostro se grababa con fuego en lo
profundo de mi alma.

Los besos se resignaron a esperar.
Se secaron bajo aquella lluvia mordaz.

Y tú como un sol.
Evaporando a la desolación,
desecando a la esperanza y derritiendo
a lo que hace pesado al tiempo.

Yo venía arrastrando soledad.
Con migajas de vacío,
con gotas de silencio.

Y tú venías del misterio.

Esa tarde del mes de julio,
un abrazo contrajo sus pétalos
y una rosa no mostró sus brazos.

-¿Cuándo es otro día?...
¿cuánto voy a esperarte?-

Te despediste con un beso en la mejilla.
mi sonrisa se apago mucho antes que cesara la lluvia.

Y aún no terminas de irte.

Por eso he cerrado los ojos
y hago derroche de la paciencia que no tengo.

-¿Cuándo te volveré a ver?...
quizás en otra tarde del mes de julio.-

Francisco Méndez

ARTURO JUÁREZ MUÑOZ


De Pachuca de Soto, Hidalgo-México
  
AL NO NACIDO

Ángel que osó retar a la deshonra de mujer enamorada…

¿Cómo llamarte si no tienes nombre?
Es más, no tienes rostro ni pelo ni mirada.
¿Cómo cantarte una canción de cuna,
si eres silencio en una noche helada?

Fuiste parido sin dolor, sin sangre y sin chillido.
¿Cómo contarte un bello cuento de hadas,
pedazo de cielo trastocado en fango,
si eres remedo de sorda madrugada?

Camino envuelta en mi propio desconsuelo;
camino intentando quitarte de mi boca;
tú ya eras nombre, sueño ilusionado,
eras juguete de palo en la cañada,
donde retozan las ovejas y las cabras.

¡Niño campesino, niño no nacido
a fuerza de costumbre errada!

Arturo Juárez Muñoz


MARÍA DEL SOCORRO HERNÁNDEZ GONZÁLEZ



De Monterrey, México

¿PARA QUÉ ESCRIBIR?

Para la rutina matar y nuevos mundos crear,
para volar y también para aterrizar,
para compartir y para guardar,
para mostrarse y para esconderse.

Para añorar y también para olvidar,
para perdonar y para ser perdonado,
para sonreír y para llorar,
para ser recordado, para dejar un legado.

Para agradecer y para alabar,
para curar heridas usando un don,
para decir un “te quiero” y un “te quiero ya no”,
para expresarse, para saberse, para sentirse.

Para enamorar como el poeta,
para reflexionar como el escritor,
para anunciar y denunciar como el profeta.
Para ser…y también para no ser.




RICARDO SERNA GUTIÉRREZ


De Monterrey, México

VIVO Y MUERO

 Cuando la tristeza nos la prestan,
cuando la luz se asfixia,
cuando la lengua está amarrada,
cuando hervimos con sus ojos amargos,
cuando el ruido, cuando aullamos
de la limosna de su llanto.
Vivo con su herida,
con la rigidez del sufrimiento,
y muero del tiempo,
de la desventura,
del dolor que es caldo en su boca,
del poema escrito con versos de sangre.
Vivo del regreso del viento,
de los ojos en cobijas de espanto,
y muero de la desolación,
de melancolía
dibujada en la palabra muerta,
del poema escrito con versos de hambre.
Vivo con la mano cerrada,
del impulso de mi ceguera
y muero en el insomnio,
en el vacío
con gritos que se consumen,
del poema escrito con versos sin memoria.

Ricardo Serna Gutiérrez


JUAN MIRELES


De México, D.F.

TÚ EN TINTA

Abrí, uno a uno, los cajones del escritorio donde tenía mis relatos fantásticos. Invadido por una desesperación inimaginable que carcome de a poco el cerebro. Leía con frenesí los textos plasmados en hojas amarillentas; desdeñando una a una las cuartillas que, cayendo, crujían adoloridas al piso indolente. Necesitaba encontrarte en uno de tantos papeles. Jalaba mis cabellos, salivaba. Pasaron muchas horas antes de poder leerte: lloré, pero de felicidad al verte viva en las líneas; en la historia donde nunca le di rostro al personaje del que estás, en tinta, enamorada. Sabía que este momento llegaría: mañana en la que yace tu cuerpo sin vida en la otra habitación; mediodía nostálgico al ver tus labios amoratados. Noche gélida que cruza tus manos y las posa sobre tu pecho. Y por eso me ves aquí, a tu lado, dentro del relato donde te inmortalicé; oyendo el crepitar de los maderos en la chimenea. Escuchando a Sinatra de fondo, y besándonos eternamente, olvidando que ahora solamente somos papel y tinta.


Juan Mireles