martes, 1 de enero de 2013

FRANCISCA MATA PATIÑO



De Juan Griego, Isla de Margarita-Venezuela

UNA MALETA

Tengo una maleta cargada de sueños, de amores, de sentir.
En ella he puesto como equipaje mis mejores sueños.
El equipaje lo conforman la alegría para regalar lo bello.
El entusiasmo para reír con todas mis ganas.
El ánimo para desbordar cada membrana de mi ser.
La paz para el mundo. La Salud para los enfermos.
La comunicación y el ponerse de acuerdo en las
conversaciones en familia.
Esta maleta no tiene rumbo fijo, ni escala para permanecer,
sólo quiere cargar mis sueños mas hermosos, mis mas
predilectos, los que deseo con todo mi ser, con todo mi corazón.
Quiero con ella volar cual golondrina en sus alas, para que me
lleve hasta el infinito, en silencioso viaje y admirar desde lo
alto el horizonte, la salida majestuosa y el ocaso del sol al
declinar el día.
Sentir que el viento me acaricia con su vigor, que me susurra
La más bella melodía.
En esta maleta también llevo el amor que tanto he recibido de
Dios, de mis amores, de mis amigos, para compartir en este
viaje en brazos de Morfeo, y soñar con todo lo que he visto,
vivido y soñado.
También llevo la Paz para todo el mundo, con el deseo mas
grande que guardo en un cofrecito muy cerquita de mi corazón,
este deseo es por el cese de la guerra, las discordias, los odios,
los rencores.
En ella llevo una fuente de agua para calmar la sed del sediento,
en su largo peregrinar.
Un saquito muy pequeño con una palabra escrita muy queda
mente... “La Confianza”.
Un vestido para cubrir al desnudo, y algunas monedas para
comprar algo de alimento que puede necesitar alguien en este
viaje de los sueños.
Es una maleta sencilla sin mucho adorno, tiene un color marrón
casi de la tierra donde nací, mi bella Caracas.
Tiene como llaves mis besos, mis sentimientos, mis deseos, porque
todo en mi país y en el mundo pueda mejorar para la armonía
sentir, y este sueño se vuelva realidad.
Esas llaves le dan seguridad a mi alma, mas no al equipaje, ya que
todo depende del despertar cada mañana, porque cada día es
diferente, y su carga por supuesto no es igual.
A veces viene esta maleta cargada de risas, otras veces de llanto y
tristeza, otras veces de música y canto de las mas bellas aves que me
despiertan al alba, del aroma de las flores, y del campo en su reciente
refrescar de la lluvia, ese olor a tierra mojada que tanto me gusta
y que me lleva, al mas profundo sortilegio de los sueños, del amor,
del romance, de la pasión.
Pero lo importante de esta maleta no es su contenido, 
sino el éxito de encontrar un día que todos los sueños en ella llevados se hagan 
realidad...

 Francisca Mata Patiño


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