martes, 1 de enero de 2013

RICARDO RODRÍGUEZ BALL


De Maracaibo, Edo. Zulia, Venezuela

BESOS

Hay besos que parecen versos,
y hay versos que parecen besos,
por eso vengo a pedirte estremecido,
que en tu boca me dejes recitar,
los poemas de tus labios con los míos,
que permitas a mi lengua enardecida,
en la tuya trazar hasta el final,
los poemas que para ti he escrito,
y así ofrendarte el alma y la vida,
entre besos, versos y suspiros.


 
MÁTAME 

Mátame bordándome la muerte 
con la afilada daga de tu adiós,
mátame sin remordimientos ni compasión, 
dame la muerte del escorpión,
vete y llévate todo lo que no trajiste.
vete y no me dejes nada, nada de nada, 
para que no pueda recordarte,
para que no descifre los códigos de las lagrimas 
que serán necesarias para llorarte, 
vacíate de mi y vacíame de ti,
vete con todas tus sombras
y todos los temores que me hiciste compartir 
en los oscuros rincones de tus interminables horas 
de desesperanzas sin esperas ni mares que navegar,
después, cuando ya no estés, cuando vivas otras sendas,
no mires atrás, no hay ningún camino que desandar, 
no pienses que alguien te extraña o te espera,
aquí no habrá nada para ti, ni tristezas, ni alegrías,
ni fuegos extintos, ni brasas humeantes, ni noches, ni días.

Ricardo Rodriguez Ball


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