martes, 1 de julio de 2014

MARÍA CRISTINA GUERRERO SANDOVAL


De Villarrica, Chile


LO QUE PUEDO VER

Se abre camino en el faro de la inmaculada belleza del alma
la silueta adormilada de una caricia cálida,
se trenzan las miradas con su brillo y su nostalgia
entre los besos del viento que esparce con coquetería infinita
su tibieza en una tarde de magia.
Y puedo ver en tus ojos la belleza inmensa del mundo,
aquellos diamantes poderosos que rompieron con la rutina de un mirar triste
y llenaron de paz y luz el rincón que escondía el miedo
donde se sentaba la arrogancia y la soberbia a esparcir su veneno,
y dejaba lágrimas en las mejillas de un hueso que ya no tenía vida,
que ya carcomía de muerte el abandono de un alma dormida.
Brilla en ellos la pureza de un sentimiento bueno,
de una intensión protegida de la maldad y el frío siniestro,
que aunque es atacado con lanzas de gélida indiferencia
no se deja vencer cubriéndose de pétalos de sol
en las vasijas del océano de un amor bendito 
en las manos del cielo que canta notas de ilusiones
protegidas de la muerte donde yacía un adolorido "Te Quiero".
Se abre paso en los senderos del ayer
una llave de sol en un pentagrama dorado
y una canción de amor,
de un amor sincero entre la danza de la lluvia
y las rogativas de un cuerpo cansado 
que se sienta bajo el cedro perfumado de sol
en las colinas de un bello atardecer.
Se prenden luciérnagas de luna y sol
en los ojos infinitos de tu rostro juvenil,
adornado de sonrisas infinitas
que no destrozarán el poder del dolor
ni las agujas del anochecer.
Se abre camino en el faro de la inmaculada belleza del alma
la silueta adormilada de una caricia cálida...

María Cristina Guerrero Sandoval
Derechos Reservados de autor


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