lunes, 1 de diciembre de 2014

HÉCTOR BERENGUER


De Rosario Argentina 

NIÑO DE LA LUNA

No te alunes hijo mío
no sabes lo triste que es alunarse
decía mi madre y me tapaba los ojos, 
como si la luna hiciera daño para siempre.

Después conocí la luna enorme,
el sol, los rayos, los truenos,
en el cielo.

Y abajo en la tierra,
los fuegos,
las cabriolas, las danzas,
los signos terribles de la guerra,
los hombres buenos y malos
y finalmente la escritura
para librarme y para unirme.

No diré más una palabra madre
entenderé todas las lenguas
y sus premoniciones.

Luego miraré fijamente la luna
y callaré para siempre.



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